// ANÁLISIS ADICIONAL En realidad, lo que parece ser la "rodilla" del flamenco doblándose hacia atrás es, anatómicamente hablando, su tobillo.
La verdadera rodilla del flamenco está mucho más arriba, oculta bajo las plumas y pegada al cuerpo. Así que cuando ves a un flamenco descansar, básicamente está de puntillas todo el tiempo.
Esta adaptación les permite mantener el equilibrio en una sola pata con muy poco esfuerzo muscular, "bloqueando" la articulación en su lugar mientras duermen.